Estudios Telemedicina

Telemedicina en el fin del mundo

El proyecto piloto ayudó a ofrecer un nuevo modelo de atención a través de la telemonitorización de los signos vitales


Si la telemedicina es importante en zonas aisladas y rurales del interior de España, la palabra aislado, cobra otro significado en Australia, donde verdaderamente podemos hablar de grupos de población y comunidades, verdaderamente aisladas.

La telemedicina se puede convertir en un recurso de primera necesidad en estas comunidades con un limitado acceso a especialistas médicos. Así en Australia se ha realizado una experiencia piloto en 13 regiones diferentes centradas en la telemonitorización de los signos vitales de los mayores aborígenes e isleños.
Este proyecto ha contado con un presupuesto de 2.1 millones y se ha dirigido a la gestión de las enfermedades crónicas en las comunidades rurales y remotas.

El proyecto piloto ayudó a ofrecer un nuevo modelo de atención a través de la telemonitorización de los signos vitales en 136 isleños mayores de edad, de etnia aborigen en Nueva Gales del Sur y Queensland.

Se distribuyeron terminales de telemonitorización tanto para los hogares como en los centros médicos. Posteriormente se enseñó a los usuarios el funcionamiento de los terminales y las constantes vitales que podían ser tomadas, como la presión arterial o el azúcar en sangre entre otros parámetros.
Para esta prueba se recurrió a la solución de telehealth myclinic de Tunstall, incluyendo una tablet con pantalla táctil y todo el software de telemonitorización y periféricos de medición de signos vitales necesarios.

Entre las conclusiones más importantes de la prueba destaca que la telemedicina representó menos de la mitad del costo del sistema presencial. También supuso un aumento del diagnóstico preciso y un aumento de la conciencia del paciente y de la autogestión.

Incluso la población aborigen australiana encontró el sistema fácil de aprender y de usar.


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