Estudios Telemedicina

Telemedicina Geriátrica

La telemedicina supone una importante reducción de costos ya que detecta el problema en el momento que está ocurriendo y no cuando el paciente ya está internado o en una situación de emergencia.


La población mundial de personas mayores de 65 años está aumentando a un ritmo imparable y se espera que esta tendencia continúe en alza.

Los pacientes de edad avanzada requieren más cuidado, y con el actual modelo de prestación de servicios, los costos en aumento serán inasumibles en un corto periodo de tiempo. Por esta razón, se necesita un nuevo modelo y la telemedicina se presenta como una herramienta muy eficaz y necesaria en geriatría.

Repasemos algunas cifras; se calcula que el 90% de las personas mayores de 65 años tiene una enfermedad crónica y el 77% más de una. El número promedio de medicamentos recetados a un paciente de esta edad es de 5, incrementando a 15 hacia los 75 años.

La telemedicina ofrece muchos medios para hacer frente a los problemas de atención geriátrica de manera efectiva. La telemedicina, especialmente por medio de la telemonitorización, ha demostrado que produce ahorros económicos y de recursos humanos, evita que el paciente se movilice, ya que permite conservar su información médica en una base de datos digital y mejora la calidad de vida del paciente y del servicio recibido.

La telemedicina supone una importante reducción de costos ya que detecta el problema en el momento que está ocurriendo y no cuando el paciente ya está internado o en una situación de emergencia.

Las experiencias y evidencias de la incorporación exitosa de la telemedicina en la práctica son abundante y se siguen acumulando. Esta es una gran oportunidad para que la práctica médica evolucione hacia nuevos niveles de compromiso con los pacientes y de calidad en la atención prestada.

Todo lo anterior nos lleva al concepto de telemedicina geriátrica o telegeriatía. La prestación de servicios de telemedicina para los ancianos no es particularmente diferente de cualquier otro tipo pacientes por cuestiones médicas o tecnológicas. Hay una creencia común de que la tecnología o las telecomunicaciones no pueden ser utilizadas por los ancianos.

Es una creencia errónea en muchas ocasiones si pensamos que por ejemplo en el caso de los Estados Unidos los mayores de ahora fueron los primeros en comprar un teléfono móvil cuando apareció en 1973 o crearon la demanda de los computadores personales a finales de 1970. Ellos inventaron la llamada era de la información.

A menos que tengan dificultades cognitivas, nuestros mayores son perfectamente capaces de usar todos los recursos de la telemedicina geriátrica si la ponemos a su alcance. Y ya ni hablamos de las generaciones geriátricas venideras en las que no existe ninguna barrera técnico-cultural en la utilización de la telemedicina.


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